La Casa de las Golondrinas

Una casa rural con mucho encanto e historia

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Historia de la Casa

Construida a mediados del siglo XIX por Cándido Asenjo y su esposa Gregoria Vacas y adquirida por Marcelino Aberturas Sopeña, casado con Francisca Asenjo Vacas, hija de los primeros propietarios.

En 1849 se inscribe en el registro de la propiedad, la Información Posesoría, al T 477 L12, F 50 y v.

Sufrió un incendio a principios del sigo XX, por lo que fue llamada “la casa quemada”, reconstruyéndose con las características propias de la casa solariega de labor castellano manchega; dotada de cámaras, graneros, alcobas, amplia cocina con chimenea, cuadras, cocedero y bodegas de vinos, producción de los propietarios, y almacén de aceites de su propio lagar.

Fue concedida en pago de legítima a María Aberturas Asenjo, una de las cuatro hijas del propietario, el 12 de enero de 1901.

La nueva propietaria vendió las tres cuartas partes de su propiedad, ya conocida como “la casa de la tía María”, a su sobrino Cruz Martínez Aberturas y al esposo de su sobrina Elena Martínez Aberturas, Ernesto García Campos, los cuales por escritura de división, ante notario adjudicaron estas tres cuartas partes a D. Ernesto y su esposa Elena.

La cuarta parte restante fue adjudicada directamente a Elena Martínez Aberturas, por testamento de su tía María, el 9 de enero de 1923.

Estos nuevos propietarios fallecieron en 1992, dejando el total de su propiedad por partes iguales a sus hijos Ernesto y Elena Eugenia García Martínez.

“La casa de la tía María” durante la guerra civil (1936-1939), fue desvalijada totalmente al principio por milicias republicanas, y después utilizada como cuartel del Estado Mayor  del sector por el tercio de Requetés Nuestra señora de Valvanera, hasta el final de la contienda.

Terminada la guerra, los propietarios encontraron la casa muy afectada por la ocupación de los militares, teniendo que realizar numerosas reparaciones para su uso residencial de descanso estival.